La UE entierra definitivamente la jornada laboral de 65 horas

La falta de acuerdo entre el Europarlamento y el Consejo de Ministros para elaborar una nueva directiva antes de las elecciones del 7 de junio obliga a mantener la actual. La Comisión Europea que salga de los comicios deberá hacer una nueva propuesta, pero ya sobre las 48 horas.

Después de varios años de intensos debates, la Unión Europea ha aparcado definitivamente la jornada laboral de 65 horas semanales. El comité de conciliación que se formó entre el Consejo de Ministros de la UE y el Parlamento Europeo debía llegar a un acuerdo sobre la directiva de tiempo de trabajo antes de que se disolviesen las cámaras para las elecciones europeas del próximo 7 de junio. La última ronda de negociaciones evidenció la enorme distancia entre ambas partes. El Consejo de los Veintisiete (liderado por el Reino Unido) insistía en la necesidad de ampliar la jornada laboral, mientras el Parlamento reiteraba la tesis que ya había aprobado por mayoría absoluta en la decisiva votación del pasado diciembre: los Estados no pueden romper el límite actual, es decir las 48 horas de trabajo semanal. La falta de acuerdo significa que seguirá vigente esa normativa y que la Comisión Europea que surja de las elecciones de junio deberá hacer una nueva propuesta, pero basada ya en las 48 horas.

  • Políticamente, el Consejo ha tomado conciencia del brutal rechazo que ha tenido su propuesta y de la fuerza mediática y social de los médicos

Entre otras cosas, esa propuesta deberá dilucidar qué pasa con la cláusula del opt-out (ampliación voluntaria de la jornada máxima de trabajo mediante un acuerdo individual entre empresario y trabajador), que el Reino Unido aplica desde 1993.
El informe del eurodiputado socialista Alejandro Cercas, que el Parlamento Europeo apoyó mayoritariamente en diciembre, proponía que esa cláusula fuera definitivamente eliminada en un plazo de 36 meses.
El principal obstáculo para que Consejo y Eurocámara llegarán la noche del lunes a un acuerdo fue precisamente la cuestión de las excepciones: los países que defienden el opt-out (el Reino Unido, Alemania, Bulgaria, Eslovenia, Polonia, Lituania, Eslovaquia, Estonia, y Letonia) apostaban por mantenerlo sine die, mientras que el Parlamento exigía que la nueva directiva especificara una fecha para su definitiva eliminación, fueran o no los 36 meses que proponía el informe de Alejandro Cercas.
Tampoco hubo acuerdo sobre las guardias médicas. El Europarlamento (recogiendo la tesis de Cercas) reclamaba que las guardias se considerasen como tiempo activo de trabajo y que se garantizase el descanso compensatorio del facultativo después de una guardia de presencia física, tal y como ha dictaminado en reiteradas ocasiones el Tribunal de Justicia de la propia UE. La mayoría de los Veintisiete, nuevamente liderados por el Reino Unido, tampoco aceptaban ambos planteamientos. Como ocurre con las 65 horas, la falta de acuerdo implica que las guardias se seguirán regulando conforme a lo que recoge la directiva que está en vigor.

  • En los últimos diez años ha habido más de 200 conciliaciones entre el Consejo y el Eurocámara y la única que se ha cerrado sin acuerdo ha sido ésta

Cercas aseguró ayer a DM que la decisión de la UE tiene una doble vertiente: jurídica y política. “Jurídicamente volvemos a las 48 horas y a la abundante jurisprudencia que la Corte europea ha dictado sobre este tema, con lo que definitivamente se ha eliminado la amenaza que pendía sobre los médicos. Políticamente, el Consejo ha tomado conciencia del brutal rechazo que su disparatada idea tiene en la Eurocámara y la fuerza social y mediática del colectivo médico”. Según él, la propuesta que haga la nueva Comisión que surja de las elecciones “podría tener la tentación de insistir en el tema de las guardias médicas, pero ha sido tal la oposición que dudo mucho que vuelvan a plantearlo”.
Una sola falta de acuerdo
La falta de acuerdo entre el Consejo de Ministros de la UE y el Europarlamento tiene más trascendencia de la que parece: es la primera vez que ambos organismos no llegan a un pacto de conciliación desde la entrada en vigor del Tratado de Amsterdam en 1999, que amplió los poderes legislativos de la Eurocámara e introdujo el concepto de codecisión. Según Cercas, este dato ya es de por sí muy significativo: “En los últimos 10 años ha habido más de 200 conciliaciones entre Consejo y Parlamento y la única tentativa que se ha cerrado sin acuerdo ha sido ésta. Me parece que evidencia la encomiable batalla que han dado los médicos en defensa de lo suyo”.

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