Manifiesto CESM ante las Concentraciones del 24 N

Son los días como hoy los que nos hacen sentirnos más orgullosos de ser médicos, con mil y una razones que nos legitiman para el conflicto que
mantenemos y que, por responsabilidad y compromiso, por solidaridad con todos los que hoy están ingresados, con los que están luchando por su vida en una Unidad de Cuidados Intensivos, nos ha llevado a hacer una concentración en vez el paro que estaba previsto.

Frente a la responsabilidad, el compromiso, la solidaridad y la generosidad de los médicos está un ministro de Sanidad que prefiere tener a toda la profesión médica en conflicto antes que empezar un diálogo que propicie soluciones consensuadas a los graves problemas que estamos afrontando.

Son días como hoy en los que nos preguntamos por qué los aplausos se han convertido en un recorte de derechos sin precedentes, en dinamitar toda la
formación especializada de este país y en poner en grave riesgo la continuidad de un Sistema Nacional de Salud de calidad. Son días en los que nos
preguntamos por qué llaman necesidad a lo que sólo es una falta total y absoluta de planificación; una muestra más de la incompetencia de los que en vez buscar soluciones consensuadas, buscan la imposición, la confrontación y el enfrentamiento político continuo.

Hoy los médicos están en una encrucijada; o aceptan que se tienen que autoexiliar o aceptan unas condiciones de trabajo draconianas que los privan de
todos los derechos, en un ejercicio más de abuso de la vocación que profesamos. Nosotros no aceptamos ni una cosa ni la otra. Los médicos están
agotados, cansados y más comprometidos que nunca con sus pacientes, pero también están enfadados, hartos de que se decida sobre el ejercicio de su
profesión sin contar para nada con ellos. Por eso están en conflicto. Conflicto que seguirá mientras no se retire el RD-L 29/2020 y, desde el diálogo y la
voluntad negociadora, se den soluciones a los graves problemas que tenemos; problemas que venimos denunciando desde hace años y que nos han conducido a la encrucijada en la que hoy nos encontramos.

Sr. Pedro Sánchez, Sr. Illa; en un momento de pandemia, en un momento de grave crisis sanitaria, ustedes prefieren tener a toda la profesión médica de este
país en conflicto a iniciar siquiera el diálogo. Un conflicto que los médicos no queremos, pero al que ustedes irresponsablemente nos han abocado. ¿Puede
este país permitirse tener un ministro de Sanidad que se niegue a dialogar con los profesionales médicos, en un momento tan crítico como éste? Evidentemente, no. Illa, diálogo o dimisión.

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