La inestabilidad de los contratos provoca la escasez de médicos en Extremadura

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La inestabilidad de los contratos provoca la escasez de médicos en Extremadura

El SES admite que tiene 61 plazas de especialistas sin cubrir y 123 plazas de atención primaria pendientes de adjudicar

Los sanitarios de la región consideran que no faltan facultativos, sino planificación del sistema

«A veces terminaba los contratos un viernes y volvía a firmarlos un lunes», afirma una médica extremeña BADAJOZ. José Carlos Batalla es pacense y el Servicio Extremeño de Salud (SES) le ha llamado dos veces para trabajar en el último año. Pero ya era tarde. Lo ha captado el Sacyl (Sanidad de Castilla y León), cuyos contratos le dan mayor seguridad. El doctor Batalla estudió la carrera en Badajoz, donde hizo el MIR en Medicina de Familia y luego se formó en Urgencias y Emergencias. Acabó en mayo de 2019 y buscó trabajo en el sistema público de su región. «En Extremadura primero me dijeron que no había nada y luego que me pagaban por horas, con contratos mensuales o como mucho trimestrales, pero sin derecho a vacaciones, días libres o trienios (…). Me vine a Castilla y León y ya soy interino desde hace un mes con derecho a trienios y vacaciones», cuenta desde Burgos este extremeño que a los 30 años afirma haber encontrado la estabilidad a 530 kilómetros de su casa.

No faltan médicos, falta planificación del sistema. Esta es la explicación de los sanitarios extremeños, prácticamente unánime, a un déficit de profesionales que no es nuevo, pero que la pandemia ha vuelto a sacar a la luz y amenaza con poner en aprietos a las administraciones sanitarias.

En Extremadura, que cuenta con su propia Facultad de Medicina en Badajoz y saca más de un centenar de licenciados cada curso, es frecuente escuchar que faltan médicos. En realidad no faltan, es que se van. La queja generalizada es que abundan especialistas que con más de cuarenta años de edad siguen encadenando contratos de meses e incluso días, algunos de ellos obligados a instalarse en varias localidades diferentes en un mismo año, critican desde los sindicatos y los colegios profesionales.

La Junta de Extremadura reconoce que faltan médicos. La última cifra –de esta semana– que admite el SES es de 61 plazas de especialistas desatendidas. A estas hay que sumar 123 plazas vacantes de médicos de familia que no están ocupadas. Matiza no obstante el SES que han sido ofertadas en su mayoría al proceso selectivo para el acceso a la condición de personal estatutario fijo, estando este proceso pendiente del acto de elección de plazas.

Pero que la región no logre cubrir sus plazas de médicos no parece una cuestión de sueldos sino de condiciones laborales. En Extremadura la retribución salarial de un médico de atención primaria no está entre las más bajas del país. Según el cuadro comparativo del Sindicato Médico de Granada, un médico de Atención Primaria como interino eventual o sustituto percibía en 2019 en Extremadura 2.654 euros netos al mes (sin guardias) cuando la media de España es 2.460. Sin embargo, se da tanta diferencia entre territorios que del máximo (Murcia) al mínimo (Andalucía) se cobran 1.092 euros mensuales menos, lo cual distorsiona el ejercicio de la profesión en el sistema público. Extremadura, con su dispersión geográfica y falta de incentivos, no sale ganando, de ahí que muchos sanitarios formados en esta comunidad se busquen la vida en el extranjero o en otros puntos de España. Francia y Reino Unido son los destinos preferidos para trabajar fuera del país. Les siguen Irlanda, Alemania y Portugal, según el Conejo General de Colegios de Médicos, que habla de en torno a 25.000 convalidaciones de títulos en los últimos diez años para ejercer fuera de España.

El problema es antiguo

Por provincias, la cacereña está más castigada que la pacense en cuanto a la falta de especialistas. Por áreas, la de Plasencia tiene un mayor déficit (ver mapa adjunto). Carlos Arjona, presidente del Colegio de Médicos de Cáceres, afirma que la falta de médicos en la región viene de atrás. «En 2010 los colegios ya avisábamos de lo que se avecinaba. Se hizo un estudio por comunidades y se veía la edad de los médicos y lo que iba a suceder en los siguientes años. Entonces advertimos que en 2015 el número de médicos que se jubilarían eran los de la promoción de entre 1975 y 1985. Hasta entonces solo faltaban especialistas como anestesistas o pediatras, los cuales la Junta trajo de Polonia o Sudamérica», recuerda.

Hace un año el SES reconoció que tenía 59 plazas de médicos especialistas sin cubrir, la mayoría de Cirugía general y Aparato digestivo, así como anestesistas, cirujanos ortopédicos, traumatólogos, oftalmólogos y especialistas en radiodiagnóstico. A esta cifra de septiembre de 2019 había que sumar 25 médicos de familia y cuatro pediatras de atención primaria. En total sumaban 88.

En estos momentos, en plena pandemia y a punto de colapsar el sistema en este 2020, Arjona asegura que faltan 120 médicos, 32 más que hace un año.

María José Rodríguez Villalón, secretaria general de Simex (Sindicato Médico de Extremadura) va más allá y eleva a 160 las vacantes que debería cubrir la sanidad pública extremeña. Las llama plazas de difícil cobertura, esto es, que llevan sin cubrirse más de un año. «De esas 160 plazas, 110 están en primaria y otras 50 son especialidades. Teniendo en cuenta que hay sobre 3.400 médicos en el SES esto supone el 4,74%», señala Rodríguez Villalón.

Sobre estas plazas de difícil cobertura el SES ya reconoció en marzo de 2019 que tenía problemas para cubrir puestos en 37 zonas de salud en las ocho áreas sanitarias. Según explicó hace año y medio el presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, había pedido al SES que ofreciera contratos más estables y atractivos, además de conceder puntos extra de cara a las bolsas de empleo. Aquel plan no parece haber dado resultado pues un año después hay más vacantes que entonces.

El presidente del Colegio Oficial de Médicos de Badajoz, Pedro Hidalgo, recuerda que para llegar a ser médico en España es necesario realizar una selectividad excelente, seis años de universidad, prepararse durante otro año y superar el examen MIR, y realizar la especialidad con una duración de 4 o 5 años más. En total son unos once o doce años aprendiendo, por lo que y se comienza la vida profesional con una edad media de 29 o 30 años.

Para él, esta formación tan exigente hace que en cualquier lugar del mundo les sea fácil encontrar trabajo. Menos en España. «Habiendo 17 sistemas de salud Extremadura no fideliza a los médicos, y es que no hay incentivos profesionales, por ejemplo medidas de conciliación cuando es una profesión feminizada al 60%. Al final –prosigue Hidalgo– los médicos que se forman en Extremadura no se quedan aquí. Para fidelizarlos habría que cambiar la carrera profesional y que no haya médicos con veinte contratos al año porque eso espanta. Además, hay un déficit estructural, como acumulaciones, no contrataciones, no libranzas, y ahora encima les cargan con pruebas de covid y rastreos», señala.

No obstante, cree que la solución no es sencilla pues no es partidario de tener médicos «en el banquillo». Hidalgo opina que un médico debe estar trabajando siempre para no perder destreza.

Un MIR poco atractivo

Además de contratos inestables y la posibilidad de trabajar prácticamente en cualquier lugar del mundo, hay otros factores que explican la falta de médicos en Extremadura. Una es lo poco atractivo que resulta hacer el MIR en la región, otra razón es la dificultad para el reciclaje profesional y una tercera es que al ser complicado cubrir vacaciones y libranzas o reponer jubilaciones, esto carga de trabajo al resto de compañeros.

El MIR (Médico Interno Residente) es el periodo de cuatro o cinco años en que el estudiante recién salido de la carrera se especializa de manera práctica trabajando en los hospitales. Sin embargo, gran parte del sistema descansa sobre estos jóvenes. La prueba la tuvimos en Extremadura cuando en noviembre de 2019, hace menos de un año, los MIR convocaron una huelga indefinida en el área de salud de Cáceres. Su denuncia era un número insuficiente de médicos adjuntos y un exceso de carga asistencial. Aquel paro puso al SES contra las cuerdas durante varias semanas y le obligó a reforzar el servicio de Urgencias.

Hidalgo subraya que no faltan médicos en España, como afirmó la presidenta de la comunidad de Madrid el mes pasado para justificar su gestión de la crisis sanitaria. «En España somos el segundo país con mayor número de facultades de Medicina por habitante, con 44 en total, por lo que producimos 5.500 egresados al año mientras homologamos 5.769 títulos, que es lo mismo que trampear porque todos esos extranjeros luego van a países europeos de la comunidad tras homologar su título en España», critica Pedro Hidalgo.

En cuanto a las condiciones de los MIR, un residente de quinto año cobra en Extremadura, sin contar las guardias, 17.696 euros netos, por debajo de la media nacional. De nuevo, aquí la diferencia entre territorios es alta, de más de dos mil euros entre los 19.718 de Canarias o los 19.262 de Valencia y los 17.496 de Castilla la Mancha. Saltarse el MIR y ejercer medicina en la privada es otra opción para muchos que ayuda a entender el creciente número de vacantes en la sanidad pública.

La dispersión

A todo esto hay que añadir las peculiaridades de Extremadura, con su baja densidad de habitantes sumado a las condiciones de trabajo. «Los médicos están abrumados y temerosos, sin tiempo para atender. Hay que ofrecer algo más porque como comunidad no somos la alegría de la huerta precisamente, sin playa y con una alta dispersión, así que si encima no somos la que más paga es complicado que vengan médicos», añade Hidalgo.

Su homólogo en Cáceres, Carlos Arjona, apunta además a la motivación profesional y a detalles como que no tienen un catering en las guardias o que trabajan más horas que otros funcionarios. Pero hay más razones. «Los médicos que acaban el MIR se marchan de Extremadura. Van a otras grandes ciudades y aquí nos da para cubrir Badajoz o Cáceres, pero para Llerena o Coria es más difícil encontrar médicos», pone como ejemplo.

Según Arjona, «hay técnicas aprendidas que no se practican en hospitales pequeños y entonces te estancas. La medicina evoluciona cada día y no puedes estar desactualizado».

En su opinión, teniendo en cuenta que el mundo rural no puede quedar desatendido, habría que aplicar en Extremadura un sistema de rotación más ágil para que un profesional no tenga que quedarse de por vida en el mismo lugar, además de un aumento retributivo que él denomina «complemento de penosidad».

Fuente: Periódico HOY. https://www.hoy.es/extremadura/escasez-medicos-region-20201012000911-ntvo.html

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